Translate

Los perdedores y los autodidactas siempre saben mucho más que los ganadores. Si quieres ganar, tienes que concentrarte en un solo objetivo, y más te vale no perder el tiempo en saber más: el placer de la erudición está reservado a los perdedores. Umberto Eco, 2015

martes, 1 de marzo de 2016

Acta de confesión

La semana pasada cumplí 43. "Una chica grande" diría mi abuela... Me encuentran centrada (menos mal), llena de proyectos y de amor y un poco más obsesiva que antes. Dicen que hay cosas que no mejoran...

Y confieso: Uno de mis mayor defectos es no poder renunciar. A nada. Si empiezo un libro, lo termino, aunque no me enganche. Tengo el mismo trabajo hace 23 años, aunque no me apasiona. Y cuando empiezo una labor, la sigo, aunque a veces tomo pausas como pequeñas bocanadas de tiempo. Hace poco más de un año les contaba aquí cómo me había animado a comenzar el Quilt de Hexágonos La Pasión, de Grit Kovacs. Un quilt para obsesivas, como yo.

Más de mil plantillas de hexágonos de media pulgada de lado
Durante muchas noches en el año, me pasé recortando plantillas, porque a mi marido se le ocurrió imprimirme una pila de hojas y yo no puedo dejar ninguna sin recortar. Lo bueno es que ahora tengo un gran surtido de papelitos hexagonales.

Algunas ya forradas
Cada vez que voy al super me tiento con alguno de estos plásticos para mantener mis hexágonos ordenados, que van conmigo a todas partes. Ni se imaginan la cantidad de veces que tuve que explicar este verano cómo se arman los hexágonos y para qué sirven como lo hice acá. Fui el alma mater de varias reuniones playeras jaja.





Confieso que otro de mis mayores defectos es la adicción a los hexágonos. Si tengo un minuto de tiempo libre, coso dos o tres y me siento en paz. Como una droga (sin los efectos negativos). 

Lugar al que llego, si están mis amigas escucho: "Trajiste los hexagonitos?" Parece que los hexágonos y yo nos hemos transformado en una pareja indisoluble en el imaginario de mis amistades. Es una labor que sigo sin prisa pero sin pausa.

Segunda ronda finalizada!!
Ya estoy trabajando en la tercera ronda y mi única preocupación importante es qué hacer a medida que se me vayan terminando las telas. Las chicas que me visitan y no son de Argentina tal vez no sepan que las telas que utilizamos aquí, en la mayoría de las ocasiones, son importadas y las compramos en cantidades reducidas (a lo sumo, una yarda). Será un obstáculo que tenga que sortear en poco tiempo. Veremos qué dicta mi creatividad.

lunes, 22 de febrero de 2016

Pequeños sueños

Hace ya un tiempo que reflexiono mucho sobre lo sueños. Debe ser la edad, jejeje. No sobre el concepto adolescente de sueños. No. Más bien sobre ese horizonte que vemos en el futuro y sobre el trabajo que deberíamos hacer para concretar uno u otro. También me gusta conversar con la gente cercana sobre sus sueños, los cumplidos y los por cumplir.

Ya les he contado que estoy en plena construcción de mi casa. Ése era un sueño muy anhelado. Esta semana cumplo 43 y no tenía mi propia casa, a pesar de haber trabajado desde que tengo uso de razón. Estamos muy felices con cada nuevo avance de obra, pero también se presentan muchos inconvenientes, como es normal en estos casos. Hace un par de meses, hablando con alguien muy cercano sobre el gran esfuerzo que estamos haciendo para construir en un contexto económico nacional que nos desfavorece completamente, esta persona me dijo "a veces los sueños tienen que quedar en sueños". Me sentí muy descorazonada. Primero, porque alguien que me conoce tanto debería comprender mi necesidad de tener mi propia casa luego de tantos años de trabajo y sin ninguna ayuda. Segundo, porque me dí cuenta que al vivir con esa resignación, esa persona vive media vida.

Los sueños deben ser los motores que guíen nuestra acciones. Yo puedo decir que, de la nada, he llegado hasta aquí sumando mis sueños y mi voluntad. Muchas veces, la gente se queda a medio camino de sus sueños sólo por decisiones mal tomadas. Por no soltar una pareja que les hace daño a tiempo, por decidir ver todo negativo siempre, por reaccionar a los hechos en lugar de estudiarlos y actuar en consecuencia. 

Yo he cumplido muchísimos de mis sueños, pero me quedan algunos pendientes. Un gran viaje con mi marido y mi hijo, ver crecer a mi hijo sano y convertido en un hombre de bien, y algunos más. Pero mi mayor sueño está relacionado con lo que muestro en este blog. Sueño que algún día, después de tanta vida, pueda elegir no trabajar más y dedicarme a hacer lo que más me gusta: coser, bordar, tejer. No me desanimo, aunque las cosas no siempre me salen bien. Mientras tanto, trato de aprender lo más que puedo y hacerme cada día mejor en lo que amo.

Individual para la oficina

Log cabin para otro individual

Corazón aplicado con punto festón

HST aprendidos gracias a Celeste, de Tienda Celeste

Más aplicaciones

Y un poquito de bordado
Y ustedes, qué piensan de los sueños? Los persiguen o los trabajan?

martes, 16 de febrero de 2016

Somewhere over the rainbow

A riesgo de ser reiterativa, y como cada año les cuento: Enero es mi mes favorito. Durante enero tengo vacaciones en mi trabajo así que, hacia fin de año, cuando ya veo que se acercan, hago mil planes de lo mucho que voy a coser. Después no resulta tan así, pero bueno, la ilusión es un gran pulso vital.

Este enero tampoco nos fuimos de viaje. El proyecto de la construcción de la casa lo absorbe todo: tiempo y dinero. De todos modos, no es que la pasemos mal, nada de eso, tenemos un hermoso grupo de amigos, que casualmente está en la misma etapa de vida, y hemos disfrutado de largas tardes de pileta, mate y río y sabrosas noches de asado o pizzas, matizados con muchas, muchas risas y bastante cerveza y vino.

Coser, sí, algo, pero no todo lo que planeaba. La primera semana de enero estuvo inusualmente fresca y aproveché para hacer uno de los proyectos del grupo Cosemos Juntas?: un alfiletero con la técnica de pinapple, técnica que me llamaba mucho la atención pero nunca había practicado.


Tuve el impulso de hacer un arcoiris y, de paso, utilizar algunos de los muchísimos retales que estoy acumulando.


El quilteado no fue nada elaborado porque lo quería terminar. Me pasa que, por tener poco tiempo para coser, cuando al fin me pongo, me lleno de ansiedad tratando de hacer lo más posible y tal vez, no lo disfruto como merecería.


Enero sería algo así como mi detrás del arcoiris, un tiempo y un lugar donde puedo hacer lo que me gusta y no lo que corresponde que haga.

viernes, 12 de febrero de 2016

Greatest Love of All

Mentiría si dijera que la maternidad se me dio naturalmente. Me costó tomar la decisión de buscar un hijo, me pesaba la gran responsabilidad que implica cuidar de alguien. Tal vez porque me tocó ser responsable a edad temprana, cuando uno no tiene las herramientas para enfrentar los problemas de la vida... Gracias a Dios (y a mi marido) me decidí y vino Santino. Y ha sido y es la experiencia más maravillosa de mi vida.

Tener un hijo varón me resulta simple y encantador. Nada de rollos por la ropa ni por el peinado. Es el admirador más fanático de su madre. Siempre quise ser madre de varones. Pero entiendo que ser madre de mujeres te abre un panorama distinto, podés compartir otras cosas... Tal vez si tuviese una hija mujer podría compartir mis tiempos de manualidades con ella, pero la realidad es que yo nunca compartí estas cosas con mi madre... 

La cuestión es que mi hijo aprecia lo que hago, lo elogia, pero más por amor hacia mí que por gusto o interés. «Es hermoso mamá» es un mimo que me hace, no una valoración estética.

Por eso mismo también, es tan difícil hacer algo para él, me parece que lo acepta para no hacerme sentir mal, por amor, y no porque le encante tener algo hecho por su madre. Sin embargo, el año pasado le pregunté y le re pregunté si le daría vergüenza llevar al colegio sus enseres del almuerzo en una bolsa hecha por mí en lugar de la típica bolsa plástica ziploc. Y se entusiasmó. Elegí unas telas apropiadas que le gustaron y éste fue el resultado:




Desde el fin de semana que la hice, no ha dejado de llevarla ni un solo día. Envalentonada por este éxito, le propuse hacer una funda para su celular, con las mismas telas (son los colores de su club de fútbol y de su club de rugby). Y aceptó! Aproveché un tutorial que compartieron las chicas del grupo de Facebook Cosemos juntas? 



Quiero dedicar un párrafo aparte al grupo Cosemos Juntas? Graciela es la creadora y lo administra de manera impecable. Desde su origen, ha sido una fuente de inspiración y un aula de aprendizaje sin comparación para mí. No tengo palabras para expresar el agradecimiento que siento. Aprender patchwork en esta ciudad de la Patagonia Argentina sería imposible sin internet y sin el amable consejo y acompañamiento de todas las chicas de otros lugares del mundo.


miércoles, 10 de febrero de 2016

Refugio

A casi mes y medio de comenzado el año, me siento a escribir el primer post de 2016. Decidí cambiar la rutina, porque evidentemente no está funcionando. Acostumbraba a postear a la noche, tarde, después de la cena y lavar los platos, cuando mi hijo ya se estaba yendo a dormir y mientras mi marido veía algo de televisión. Pero no llego, me duermo antes. Durante el día vivo una vorágine de actividades: trabajo, ocuparme de la construcción de mi casa, llevar el niño a la pileta o al río para que no se aburra solito en casa, las tareas domésticas… uf, no se puede parar ni un minuto.

Por eso, para no abandonar tanto este blog, que me ha conectado con gente hermosa alrededor del mundo, decidí escribirlo muy temprano por la mañana, cuando llego a la oficina y todavía no hay demasiado movimiento. Veremos si resulta…

Miren si tendré abandonado el blog que a pesar de no dedicarme como quisiera a mis manualidades, no les he mostrado lo poco que hice… En julio, para el cumpleaños de mi queridísima amiga Norma, que por aquel entonces también estaba construyendo su casita, alguien me dijo (sin ningún asidero científico) que regalar agarraderas nuevas daba suerte para la casa y sus dueños. Aprovechando que el grupo de Facebook Cosemos Juntas? había compartido un tutorial hermoso, lo puse en práctica. He aquí el resultado.




Como me parecía poco, también preparé una toalla con aplicaciones en lila, que me pareció un color acorde al temperamento de mi amiga, maestra jardinera de profesión, tranquila y suave. Las fotos son pésimas porque terminé el regalo cinco minutos antes de salir para su casa, ya de noche.





Y hablando de no parar un minuto, no sé si les habrá pasado, estoy en una época de mi vida en la que me molesta enormemente no tener un minuto para mí. Y no hablo de ir de compras o a la peluquería o al spa, no, hablo de tener la tranquilidad para hacer lo que más me gusta: coser, bordar, tejer, leer. Hace ya tiempo que me sucede pero con el inicio de la construcción y el aumento de las actividades de mi hijo se agudizó. No encuentro tiempo para sentarme a disfrutar de mi tiempo, ese refugio que me ata a la cordura, que me permite proyectar, hacer planes, básicamente detenerme y pensar.


Aunque esa sea la realidad hoy por hoy, no siempre tiene que ser así. La casa nueva tendrá un espacio para mis chucherías, para mis telas, mis hilos, mi música. Un refugio para mi refugio.

jueves, 26 de noviembre de 2015

Para que me sigas

Hace casi cuatro meses que no escribo en mi blog. Cuatro meses!!! Y qué cuatro meses...! Me metí en un proyecto inmenso, que se lleva casi todo mi tiempo y mi energía: mi casa. A los 42 años de edad, sí, por primera vez, voy a tener mi propia casa. Todas las angustias, todos los miedos, todas las alegrías y más, las estoy sintiendo en estos días. Y el blog fue de las primeras cosas que abandoné, pero no la única. Sé que es transitorio porque mi ilusión es volver a tener mi foco puesto en las manualidades que tanto amo. Es más, sueño con tener aún más tiempo para eso a pesar de las obligaciones. Pero no parece ser éste el momento. Por supuesto, no he dejado totalmente de coser, de bordar, de tejer, aunque sea unos minutos todos los días, porque eso y mi familia y amigos (que también son mi familia) me atan a la cordura. 


Es más, intenté (y me enamoré de) nuevas técnicas. No podría enumerar la cantidad de nuevos proyectos que tengo en mente para la casa nueva...!


Ahora, que se acerca la fecha de las vacaciones, supongo que voy a volver a pasar con frecuencia por sus blogs y por el mío. Mientras tanto, y para que me sigan, les cuento que nunca me fui del todo, es más, que espero estar cada vez más por acá.


sábado, 8 de agosto de 2015

Confesiones de invierno

Confieso que no me gusta el invierno, odio sus días cortos, sus noches tempranas, la ropa que usamos, la excesiva cantidad de ropa que usamos y, por lo tanto, la excesiva cantidad de ropa que debemos lavar y planchar.


Confieso que el invierno me deprime, siento que las horas no me alcanzan para nada aunque haga mil cosas, que a veces entro y salgo de trabajar con el cielo oscuro y las estrellas desparramadas como muchos botoncitos brillantes en un terciopelo muy azul.


Confieso que en invierno extraño horrores los días calurosos y llenos de risas y pileta y río del verano, y las noches de asado, o pizza a la parrilla, o tostaditos, o lo que sea, regadas de cerveza bien fría y largas sobremesas de amigos.


Confieso también que la mayoría de mis amigas cumple años durante el invierno y eso nos da una hermosa excusa para, una noche cualquiera, juntarnos alrededor de una mesa y tener un pequeño adelanto de las largas tardes del verano que vendrá.


Confieso que disfruto mucho al regalarles algo de lo que ellas llaman «tu habilidad», sobre todo porque ellas, mis amigas que cumplen años en invierno, no sé por qué razón, creen que mi apego por la costura, el bordado, el tejido, es una especie de «magia» desconocida para ellas. 

Confieso, en fin, que el invierno me vuelve muy melancólica pero de esa melancolía también surgen lindas cosas.